Juan

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miércoles, 9 de febrero de 2011

UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE - ISAIAH ZAGAR 2010


Cómo poner en palabras el estremecimiento que nos produjo trabajar con Zagar? Cómo transmitir lo que se experimenta cuando uno está con un ARTISTA del mosaico y de la vida?
Un buen punto de partida para este relato es hablar del hombre. Isaiah Zagar, quizás el más grande mosaiquista contemporáneo. Un hombre que tras un breakdown, comenzó a colocar “una pieza al lado de otra en la pared, porque era lo único que podía hacer”, y siguió poniendo pieza tras otra, tras otra, y así durante 40 años, en cada pared, techo o piso que se le presentara; en su casa, en su estudio o en la calle, construyendo día a día tanto una obra artística de excepción, como su propia leyenda.
Llegamos a Philaldelphia con nuestras ilusiones y nervios a cuestas. Atrás habían quedado los meses de ahorro, los infinitos trámites, la planificación del viaje. Estábamos allí, a horas de conocer al mito. Salimos a caminar por South Street y nos dejamos llevar por la energía del lugar. Nos demorábamos en los murales de Zagar, sacándonos fotos, riendo, maravillándonos de su belleza y del hecho de estar frente a ellos, de poder tocarlos, apreciar las texturas, jugar con los reflejos del sol en sus piezas. Era el preámbulo de lo que vendría.

Despertamos temprano, sin necesidad de alarma alguna. Desayunamos en nuestra cómoda habitación del B&B de Marjorie, armamos nuestra vianda para el almuerzo y recorrimos a pie los pocos metros que nos separaban de Philadelphia’s Magic Garden, el tibio sol del otoño calentando nuestros pasos.
Inmediatamente que ingresamos al ya legendario PMG, obra cumbre del artista, Isaiah apareció, nos miró y dijo, mientras se nos acercaba con una sonrisa franca, “Uds. son los argentinos?”. Nos saludamos y abrazamos como viejos amigos que se reencuentran. Fernanda, emocionada, le contó que todas sus alumnas le enviaban besos, a lo que el pícaro viejo respondió… dándole un pico!! Y de esta manera, entre risas y muestras de afecto, comenzó nuestro viaje al universo creativo de un genio muy humano.

Quién crea que la vida del mosaiquista es descansada puede ir cambiando de idea. Largas fueron las horas de trabajo junto a Zagar, quien a sus 71 años, parecía el más joven de todos. Luego de preparar unas hermosas piezas utilizando antiguas carpetas bordadas al crochet como diseño y de recorrer PMG con Isaiah como guía de lujo, aprendimos a preparar el mortero tan característico de sus obras, en vibrantes colores azul, verde, y amarillo!! Partimos hacia nuestra nueva tarea, aplicar la mezcla a un mural hasta sellarlo por completo. Por supuesto, Isaiah nos mostró la técnica correcta para hacerlo. Sus 40 años de experiencia, de prueba y error, han derivado en un método de trabajo tan creativo como preciso y riguroso. Guay con pararse de frente a la pared en vez de paralelo a ella, o de no tomar la esponja a la manera que nos fuera enseñado!! Era en ese momento en que aparecía el tirano que habita en todo gran artista, para reclamar “Lo estás haciendo como lo aprendiste en tu casa, no como yo te lo acabo de enseñar”, retos que por lo demás desaparecían rápidamente en el incesante río de anécdotas que Zagar nos contaba infatigable.


Una sensación de placidez y sereno cansancio nos invadía mientras hacíamos un alto para comer y charlar. Pero la jornada lejos estaba de haber terminado. Luego de limpiar el excedente de material hasta asegurarnos que ninguna pieza quedara cubierta y que sus contornos estuvieran bien definidos, recogimos y limpiamos todos los baldes, alfombras y herramientas y fuimos al nuevo estudio de Zagar en Watkins St., donde aprendimos a hacer sus reconocidos apliques en cemento, donde todo elemento pareciera ser pasible de ser incorporado: botellas, platos, muñecos, partes de bicicleta,… you name it. Verlo a Zagar manipulando esos objetos da una falsa sensación de que la tarea es sencilla, pero basta con hacer el intento de imitarlo, para darse cuenta rápidamente que, oculta tras esa aparente displicencia, está el genio artístico guiando las manos del maestro.
Volvemos a PMG en el auto de Zagar, hablando de sus años en Perú como parte del cuerpo de paz y de sus ganas de conocer Argentina “Consíganme una pared, dos paredes, tres paredes!!” nos dice entusiasmado. Llegamos al B&B embriagados de la emoción por todo lo vivido. Descansamos mientras mirábamos las fotos tratando de grabar en nuestra mente hasta el más mínimo detalle de la intensa jornada. Salimos a caminar, buscando un sitio para comer. Como si un imán nos atrajera en silencio, rumbeamos hacia PMG. Una banda tocaba jazz en el patio, las luces se reflejaban en los murales creando una atmósfera fantástica, los paseantes se detenían a escuchar el show, la noche era un milagro.
Inauguramos el nuevo día en un estudio que el artista posee a la vuelta de PMG, su primer estudio nos aclara. Zagar nos lleva a la terraza, desde donde podemos apreciar el magnífico mural que cubre la inmensa pared lateral de lo que alguna vez fuera una iglesia. Nos cuenta la rica historia de cómo llegaron a encargarle la obra, sus secretos a la hora de diseñar y de escoger los materiales, sus motivaciones como artista. La conversación da paso al trabajo. Volvemos al mural del día anterior. Nuestra tarea es pintar las líneas que corren por los “ríos” cómo los llama Isaiah, dibujando las hermosas figuras que se encuentran ocultas en la obra. Los colores son brillantes: rojo, azul, fucsia, violeta. Nuevamente, Zagar nos da libertad para trabajar con ellos. Van apareciendo: una mujer, una pareja, un perro, un joven, todos entrelazados, como contándonos una historia. Isaiah está feliz con nuestras interpretaciones de la escena.

Finalmente, el mural está terminado y nos tomamos unos minutos para admirarlo y felicitarnos por el buen trabajo realizado. Isaiah nos premia invitándonos a comer a su casa, previo paso por PMG… para seguir trabajando!! Nos encontramos ante una larga mesa donde nos esperan lo que aparentan ser toneladas de espejos para cortar. El primer piso del estudio retumba a vidrios rotos mientras los baldes se van llenando y apilando. Zagar saborea la escena desde su silla. El ruido de los espejos partiéndose parece serenarlo y le arranca sonrisas. Cuando la cantidad de cubetas llenas le satisface, da la voz de alto y partimos hacia nuestro merecido almuerzo.

Ingresar al hogar de Zagar, ser recibidos por su esposa Julia, recorrer sus habitaciones con una libertad impensada, es como haber caído por el agujero del conejo y aparecer en Wonderland. A esta altura, uno comienza a preguntarse cómo hizo este hombre para producir semejante obra. Comemos, bebemos, charlamos alegremente, el stress de Buenos Aires queda a un universo de distancia. Nos despedimos de la maravillosa Julia y nos trasladamos al estudio de Watkins St., donde Zagar nos devela el propósito de tanto espejo roto… es nuestro turno ahora de realizar un mural. Por supuesto, Isaiah tiene un método preciso y nos lo explica con dedicación. Fer le muestra unos apliques que trajo de Argentina. Isaiah está encantado y juega probando ubicaciones en el mural. Elegimos un sector reparado donde Fer se dedica a rellenar una mano con maestría. A su lado yo trabajo afanosamente en el brazo. El tiempo parece detenerse en la dimensión Zagar, donde el horizonte de tus preocupaciones es la pared que tienes enfrente y el trozo de cerámico en tu mano. Sin embargo, luego de algunas horas en las que no faltaron los cuentos y las risas, llega el momento de la despedida. Nos saludamos con interminables besos y abrazos, nostálgicos por separarnos de nuestro maestro, pero con la secreta convicción de volver a verlo pronto.

Christian Peres Gibaut

Nuestro maestro Isaiah con amor!


2 comentarios:

Inés dijo...

Tiene que ser increíble conocer a una persona como Isaiah. Unos amigos y yo viajaremos a Philadelphia este verano y una de las cosas que más nos entusiasman del viaje es la oportunidad de conocer su obra más afondo. Algún consejo para ello?

Christian dijo...

Inés, Philadelphia es hermosa y para conocer la obra de Isaiah lo mejor es comenzar por Philadelphia's Magic Garden y de allí empezar a recorrer South Street. En PMG te darán mucha información de la obra y probablemente lo encuentren a Zagar trabajando.
Exitos!